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Diario de un Habsburgo

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Dom 15 Mar 2009, 20:22

Uy, qué descuido... Además también me colé en la otra fecha y la corregí, pero de ésta no me di cuenta.

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Lun 16 Mar 2009, 13:05

Capítulo VI. Guerra de Saboya.


Es verano de 1734 cuando el canciller von Sinzendorf reclama mi atención para un asunto de sumo interés del Estado.

Convoco a mi Consejo.

Mi fiel amigo y aliado Carlos Manuel III, duque de Saboya, solicita mi ayuda y asistencia. Luis XV le ha declarado la guerra.

Valoro las posibles consecuencias de tomar partido en la contienda. España es fiel aliada de Francia, y situarme como su enemigo cerraría la salida de mis barcos al comercio oceánico. Sin embargo el anciano y demente Carlos II hace dos años que se encuentra en guerra abierta con Portugal, y dudo que se aventure a abrirse otro frente en Italia, donde sin duda intervendría yo.

Por mi parte; soy el único aliado del Ducado de Saboya. Su adhesión a la causa Imperial me otorga la supremacía en Italia, y permitir su caída sería conceder gratuitamente a los Borbones la entrada en la península transalpina.

Austria ha de responder ante sus aliados.

Mi actividad diplomática es frenética en los días siguientes. Firmo una alianza militar con los Estados italianos, y tras una dura negociación con la República de Génova, su Ministro Dario Bianchi me concede el acceso militar por cinco años, a cambio de 2000 piezas de oro.

Mando al comandante de mi guarnición en Trieste, el general Karl Gervinus, que reclute varios regimientos de infantería de línea, mientras envío mis coraceros y artillería montada de 6 libras desde Viena.

Doy orden de que parta sin demora hacia los alrededores de Turín.

Saboya debe ser defendida a toda costa del agresor francés.

Quien se atreve a atentar contra mis aliados, osa atentar contra el Imperio de Austria.


Batalla de Lorena


Batalla de Lorena. Tropas austriacas se preparan para tomar una de las fortificaciones de Estrasburgo. Verano de 1735.


Mientras el Coronel Josef Eisler, del 5º Regimiento de húsares llega a Turín para preparar las defensas de la capital ducal, en el norte se prepara una gran batalla.

Mi ejército de Bohemia, al mando del general Maximilian Ulysses von Browne, Conde imperial y Barón de Camus y Mountany, atraviesa Baviera y Wurtemberg para entrar en los territorios franceses de Alsacia y Lorena.

Pronto se encuentra con una de las fortificaciones principales de Estrasburgo.

Bajo su mando se encuentran más de 800 hombres; distribuidos entre cuatro regimientos de infantería de línea, dos de granadores, una batería de artillería montada de 6 libras, y un regimiento de coraceros.

El ejército francés comandado por el general Benoit Dumouriez aguarda tras las murallas con cerca de 1500 soldados. Seis regimientos de infantería de línea, una infantería de línea extranjera, tres de milicianos, uno de piqueros, una batería de artillería fija, y una unidad de gendarmes montados; además de la escolta personal de Dumouriez.

El desequilibrio de fuerzas es total en mi contra.

Mis cañones superiores comienzan a vomitar fuego y plomo contra los muros de la fortaleza.

Mis soldados contienen la respiración entre la polvareda que se levanta frente a mis líneas.

Las murallas francesas ceden y doy la orden de avanzar.

Pienso en lo valeroso de mis hombres, que se dirigen a una muerte casi segura. Pero luchar aquí y debilitar al francés es vital para proteger Austria y Saboya de las codiciosas garras de Luis XV.

Mis soldados caen a decenas.

Desde las murallas enemigas, pese a estar debilitados por mi artillería, los franceses disparan sin piedad contra mis infantes.

Mi vanguardia es devastada en cuanto entra por la brecha de la muralla, con más de 300 mosquetes apuntando al otro lado.

Mando a mi 23º Regimiento de infantería de línea que ocupe un arsenal cercano, desde el que poder resistir.

Al tiempo, ordeno a mi dos regimientos de granaderos que tomen la muralla del sur. Luchan peldaño por peldaño en las escaleras de ascenso. La superioridad numérica francesa es aplastante.

En el centro de la fortaleza mi infantería está siendo masacrada por el fuego enemigo, desde el campo y desde las murallas circundantes.

Mi línea se rompe. La infantería comienza a huir pese a mis coroneles gritan desesperados por mantener la moral de los hombres.

La batalla está perdida. Mi general, desde su colina de vigía, da orden de tocar a retirada.

Su escolta personal, la artillería montada, y el regimiento de coraceros, dan media vuelta. Se retiran ordenadamente.

200 soldados franceses asaltan el arsenal tomado por mis hombres, acabando con la vida de cada uno de ellos.

Mis granaderos son los últimos en resistir. Algunos se lanzan muralla abajo antes que rendirse y ser capturados por el pérfido ejército francés.

¡Honor y gloria para los caídos!


Malas noticias


Al este de allí, mi segundo ejército de invasión, comandado por el general Karl Gervinus, tras asaltar Marsella y Lyon, es detenido en Clermont por tres ejércitos franceses.

De nuevo la superioridad numérica y táctica de Francia anula a mis tropas.

Mis hombres son rodeados y aniquilados sin piedad.

El general Gervinus, uno de sus escoltas, y tres artilleros, son los únicos supervivientes de la batalla de Clermont que pueden huir. Doy orden de que se replieguen a Turín.

La noticia de tan a amargas derrotas llega al Palacio de Schönbrunn tristemente. La guerra contra Francia promete ser ardua, pero mi voluntad es inquebrantable.

Pese a los consejos de mis ministros, he tomado el belicismo de Luis XV como un desafío personal a mi autoridad, y no llegará el ocaso de mi vida sin que vea al Reino francés reducido a cenizas.


Batalla de Clermont. Rodeados, los regimientos austriacos resisten a las tropas francesas. Verano de 1737.


Última edición por Lucius el Vie 17 Abr 2009, 16:08, editado 1 vez


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Oso Azul el Lun 16 Mar 2009, 18:21

tengo que decir que estoy esperando la parte que falta, lo que veo tato es en la foto el cañon, lo veo raro, apuntando hacia abajo por estar en una cuesta... hay que arreglar eso que por eso eres temido hombre Wink


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Lun 16 Mar 2009, 18:50

Está hacia abajo porque aún no había dado la orden de disparar. Ya sabes que me gusta recrearme en el miedo de mis enemigos ante mis imponentes tropas Very Happy

Supongo que luego al disparar se levantaría, ¿no? Es que no me fijé.

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Oso Azul el Mar 17 Mar 2009, 01:07

ni idea, soy de los que pones los cañones es los monticulos y de hay no les muevo que esoe s mio Wink


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por GeoneX el Dom 22 Mar 2009, 22:43

Wenas a todos, hace tiempo que no me pasaba por estos lares a hablar de uno de mis juegos favoritos ^^...

Exelente campaña... muy bien narrada xDD me gustó mucho, ojalá puedas seguir posteando que me gustaría saber que pasó después, y si ya aplastaste a los franceses ^^...

Wenops, eso, pasaba, leí este post y no me aguanté y tuve que poner mi comentario...
saludos a hereje, ramses, y a los demás que me ayudaron en su tiempo y espero que se acuerden de mi xD ya dentro de la semana me conseguiré el juego para ver que tal es, aunque no e cambiado mi pc (sigue siendo el mismo tarro viejo de siempre), el medieval II me corría a duras penas, espero que este pueda andar bn xD... esop,... sigue con la campaña y sigue posteando igual que es lo importante xDDD.... salu2

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Dom 22 Mar 2009, 22:46

Pues bienvenido de nuevo.

Espero retomar la campaña en breve. Tengo muchas imágenes preparadas, y un capítulo casi terminado. En cuanto tenga un poco de tiempo para redactar continuaré sirviendo al Emperador Very Happy


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por GeoneX el Dom 22 Mar 2009, 22:59

Lucius escribió:Pues bienvenido de nuevo.

Espero retomar la campaña en breve. Tengo muchas imágenes preparadas, y un capítulo casi terminado. En cuanto tenga un poco de tiempo para redactar continuaré sirviendo al Emperador Very Happy


Hahahaha... espectacular =P... la esparé esperando porque de verdad me gustó tu campaña xD...

Cuando me consiga el ETW voy a subir mi campaña narrada igual xD pero será con Sajonia *0*...

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Oso Azul el Lun 23 Mar 2009, 01:28

bienvenido otra vez... Lucius, esta terminada la historia?? o sigo esperando un final??? tongue


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Lun 23 Mar 2009, 05:02

La historia está terminada. Pero tengo que redactarlo todo bien y maquetar las imágenes. Espero que esta semana pueda publicar los últimos capítulos.


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Pukin el Lun 23 Mar 2009, 12:21

Pues te ha quedado de lujo Lucius.


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Oso Azul el Lun 23 Mar 2009, 18:27

estoy de acuerdo con Pukin cheers


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Terra Konka el Lun 23 Mar 2009, 19:05

Te está quedando muy bien Lucius, te doy +Rep por el esfuerzo.

Continua así camarada Wink


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Imperator el Lun 30 Mar 2009, 22:08

+Rep

Fantástica campaña, estoy leyendola en los pocos ratos libres que tengo y por un lado me quedó leyendola enganchado aunque también me da un poco de envidia,que ganas tengo de conseguir el Empire. Fuu, no se cuanto podré resistir. En fin, espero que la continúes que está genial ánimo.


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Mar 31 Mar 2009, 00:56

Muchas gracias!

Esta semana cuelgo los últimos capítulos. Los tengo ya terminados, sólo me faltan configurar las imágenes y listo.


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por GeoneX el Jue 02 Abr 2009, 03:54

jejejeje bkn, los voy a estar esperando jo jo jo

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Balian el Jue 02 Abr 2009, 06:24

lucius: + rep por tu maavillosa historia, espero los ultimos capitulos!!! :beerchug:


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Cèsar August el Vie 03 Abr 2009, 14:00

Bueno, desde el capitulo IV que no leia, y la verdad, un 10 tio, engancha muchisimo, ya tengo ganas de ver como acabas con el Francés xD. +rep por esta grandiosa historia.

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Vie 17 Abr 2009, 16:34

Capítulo VII. Guerra Austro-Polaca.


Con la llegada del año 1740 mis diplomáticos me traen inesperadas noticias que cambiarán para siempre el curso de la historia en Austria y en toda Europa.

El rey Miguel I de Polonia, de ascendencia sajona, se ha tomado la osadía de aprovechar mis asuntos en Francia para intervenir en los Estados alemanes. El duque de Wurtemberg, mi leal protegido Friedrich Eugen II, solicita mi asistencia ante la agresión diplomática y militar polaca que reclama sus derechos sobre su territorio.

Jamás podría haber imaginado que la desventura de los polacos llegaría tan lejos. Llevan años solicitando acuerdos territoriales para tomar Silesia, y sin duda su intervención en Alemania busca provocarme para forzar una guerra abierta. ¡Miguel I pagará cara esta falta de respeto a Mí persona!

Convoco a mi Consejo militar con urgencia en Palacio. Doy orden de firmar la paz con Luis XV con la única estipulación de regresar al statu quo. Al tiempo, el ejército que se estaba avituallando al norte de Viena con vistas a partir hacia Francia recibe mi orden de acudir a proteger la frontera oriental del Imperio.

Este ejército al mando del conde Philipp von Daun es el único próximo a la frontera polaca. Sobre sus hombros pongo la tarea de salvaguardar el invicto poderío de Austria y de tomar la iniciativa frente a los ejércitos polacos.

Sobre las últimas nieves de aquel año marchan las tropas del conde von Daun, al mando de 1200 hombres. 6 regimientos de infantería de línea, dos de granaderos, dos regimientos de lanceros ulanos y artillería a pie.

Mis exploradores informan de que en Ternopil aguarda a mis tropas el prestigioso general polaco Stanislaw Poniatowski, al mando de unos 2000 hombres.

Desde mis aposentos en Viena, pienso en lo mucho que espero de este ejército y del conde. Tras la deshonrosa retirada de Francia, no puedo tolerar ninguna desvergüenza más para Austria.

LA BATALLA DE TERNOPIL


Batalla de Ternopil. Granaderos austriacos abren fuego contra la avanzadilla polaca. Primavera de 1740.


El conde von Daun dispone a las tropas para la batalla en cuanto se avistan los primeros campos a las afueras de la ciudad. En el centro los dos regimientos de granaderos y la artillería a pie de 12 libras, con tres regimientos de infantería de línea a cada lado y los lanceros ulanos protegiendo los flancos de la formación.

Al frente se avista al ejército enemigo. El general Poniatowski aguarda detrás de cuatro regimientos de infantería de línea y un regimiento de húsares a su flanco.

¿Sólo? ¿Dónde están los más de 2000 hombres?

No me agrada el desconcierto. Pero doy orden de avanzar mientras mi artillería comienza a vomitar su fuego.

Las banderas de Austria avanzan gloriosas al viento mientras el plomo de mis cañones comienza a hacer mella en las primeras líneas enemigas.

Confío en mi superioridad numérica cuando de repente ocurre.

De entre la maleza cientos de hombres enemigos aparecen sorprendiendo y rodeando parcialmente a mi infantería de línea. Son al menos 12 o 13 unidades de irregulares. Desde la lejanía me parece atisbar la sonrisa de Poniatowski. ¡Viles cobardes!

"¡MANTENGAN LA LÍNEA! ¡ABRAN FUEGO!"

Mis regimientos forman un amplio semicírculo, y descargan sus mosquetes por filas. Los granaderos, que forman en el centro, son los primeros de mis hombres en disparar al enemigo.. El estruendo y el olor a pólvora invaden todo el campo de batalla. Mis soldados austriacos son mucho más diestros que los irregulares polacos, pero su número es aplastante.

El conde von Daun decide tomar la iniciativa y al frente de su escolta personal y de dos regimientos de lanceros da orden de cargar contra los flancos de las formaciones de irregulares.

El éxito es total. La baja moral de las tropas polaca las pone en retirada ante las lanzas de mis soldados ulanos.

Mando que la infantería de línea recomponga con presteza las filas y avance hacia el baluarte del general polaco, defendido por su escolta y cuatro regimientos de infantería de línea.

"PREPAREN MOSQUETES. APUNTEN. ¡FUEGO!"

Una descarga de mis seis regimientos de línea devasta la vanguardia de los soldados polacos. Mis hombres cargan embravecidos por la cercana victoria.

La caballería ulana vuelve a entrar en combate rodeando a las unidades de línea enemigas, que trabadas en combate contra mis infantes no tienen escapatoria. El terror se apodera de sus villanos corazones mientras las últimas oriflamas de Polonia y Lituania caen inertes sobre el campo de batalla...

"¡VICTORIA! ¡VICTORIA PARA EL IMPERIO"


Batalla de Ternopil. Refriega final entre soldados austriacos e irregulares polacos, con la carga del conde von Daun al fondo. Primavera de 1740.


Sólo 300 valerosos austriacos perecen sobre los campos de Ternopil, frente a los más de 1300 caídos del bando de Polonia. Las noticias de tan heroica hazaña llegan como una corriente de triunfal esperanza a los salones imperiales de Schönbrunn.

Aunque anciano, mis 82 años de edad no me restan vigor a la hora de convocar una nueva reunión del Consejo de Estado imperial. Mi determinación es absoluta.

Toda Europa oriental debe ponerse bajo mi soberana autoridad.


Última edición por Arius el Mar 25 Ago 2009, 18:21, editado 1 vez

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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Balian el Lun 20 Abr 2009, 21:47

Shocked Shocked sin palabras,simplemente espectacular muy bien relatado Wink


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Kaiser911 el Lun 22 Jun 2009, 22:52

precioso de principio a fin Very Happy una lastima la derrota frente a los franceses.. sigue dandoles caña a los gabachos que de seguro caen. :jedi: .


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Mar 25 Ago 2009, 18:32

Capítulo VIII. Nuevos horizontes.


La victoria gloriosa del conde Philipp von Daun en los campos de Ternopil pone con facilidad toda la región de Galitzia bajo el control del Imperio.

En otoño de aquel mismo año el burgomaestre de la principal ciudad de la región, Leópolis, rinde la ciudad poniéndose bajo mi legítima autoridad imperial. Doy orden de que en toda Galitzia ondeen victoriosas las banderas de Austria.

En Viena, decido condecorar al general von Daun por su excepcional mando sobre el campo de batalla. La prensa del Estado ejemplifica perfectamente el sentir de toda Austria. Ni siquiera el fallecimiento del virtuoso compositor veneciano Antonio Vivaldi, que por expreso deseo es enterrado en la Iglesia de San Carlos Borromeo de Viena, hace mella en la enfervorecida conciencia popular.

El orgullo patriótico se revitaliza con esta anexión de las regiones de Galitzia y Podolia. Todos los ciudadanos de bien vitorean a su Emperador y a su buen Gobierno deseando todavía mayores victorias sobre nuestros enemigos polacos.

Es la hora de tomar decisiones.

Llamo a Schönbrunn a mi general más leal y eficiente, el ya anciano príncipe Eugen von Savoyen. Él fue el artífice de la conquista de los Balcanes y primer comandante cristiano en ascender por la escalinata de la Sublime Puerta desde hace al menos tres siglos, durante la ya legendaria toma de Estambul.

Le encargo una tarea tan directa como resolutoria: Polonia, Lituania y Prusia oriental deben rendir pleitesía a su Emperador. Le expreso mi deseo de que de nuevo se ponga al mando de los ejércitos imperiales, dejándole no obstante la libertad de continuar en su merecido retiro.

"Excelencia, he nacido para morir por Vos y por el Imperio. Toda Austria y yo el primero, cumpliremos con nuestro deber para con Su Majestad y para con la Divina Providencia".

Sonrío complacido.

LA BATALLA DE CRACOVIA


Batalla de Cracovia. Los ejércitos de Austria y de Polonia-Lituania se enfrentan en el centro del campo de batalla. Verano de 1742.


Es ya el ocaso del verano de 1742 cuando el Príncipe Eugen von Savoyen avista el perfil de Cracovia, la principal ciudad del sur de Polonia.

Sus habitantes, sin duda conmocionados por la derrota su respetado general Poniatowski en Ternopil, sólo pueden confiar en las tropas que se interponen entre mis ejércitos y la ciudad.

La hueste polaca se halla compuesta de la guarnición de la ciudad, a saber, cuatro regimientos de infantería de línea, dos de irregulares, y otras dos unidades de la milicia. Los muy osados ¡se presentan a la batalla en campo abierto!

No puedo sino tomarme tal disposición a morir por su vil rey como una burla a la autoridad imperial ante la que deberían rendirse.

El Príncipe Eugen cuenta bajo su mando a la avanzadilla del ejército que envío desde Viena; ocho regimientos de infantería de línea y dos de lanceros ulanos. Inmediatamente da orden de avanzar.

Las marchas imperiales, compuestas por los mejores compositores de la Corte, acompañan los pasos de mis valerosos soldados, dirigidos con tesón hacia el enemigo polaco.

Contengo la respiración cuando faltan apenas unos pasos para la colocación a distancia de tiro.

"¡ATENCIÓN! ¡SOLDADOS DEL IMPERIO! ¡ABRAN FUEGO!"

Las descargas se reproducen en atronadora sucesión fila tras fila de mis tropas, impactando en las peor instruidas tropas polacas.

Mis primeras filas se arrodillan para dejar paso a la segunda descarga.

Los cuerpos de los polacos caen por doquier, mientras sus supervivientes se afanan en atinar contra los blancos e impolutos uniformes de mis tropas.

Tercera descarga. Cerca de la mitad de los soldados enemigos caen inertes sobre la hierba de los campos circundantes de Cracovia…

"¡POR EL EMPERADOR! ¡CARGUEN!"

Guiados por los coroneles de cada regimientos, las tropas austriacas cargan a bayoneta contra los soldados polacos, ocupados aún en pleno proceso de recarga.

La masacre es absoluta.

Las pocas tropas supervivientes son perseguidas sin piedad.

Cracovia ha caído bajo mi Autoridad.


Batalla de Cracovia. Los supervivientes polacos son abatidos cuando se baten en retirada por la caballería imperial. Verano de 1742.


TOMA DE KONIGSBERG


Sin perder el ímpetu de la victoria, doy orden a mi fiel Eugen von Savoyen para que avance sin demora hacia Varsovia.

En el norte, el general Ernst von Laudon al mando del ejército de Brandeburgo cruza la frontera polaca para ocupar Gdansk, que pronto renombro oficialmente como Danzig.

Es invierno de 1743 cuando von Laudon avista Prusia oriental.

Sí… allí aguardan los restos de mi viejo enemigo, Federico II de Prusia.

Él fue el primero en desafiar a mi augusta autoridad, el primero en buscar el quebranto de mis legítimos derechos imperiales.

Mucho han cambiado las cosas desde que se aventurara a reclamarme Silesia.

En estas décadas mi poder y mi influencia han crecido por encima de lo imaginable, mientras el suyo descendía en la vieja Prusia oriental, su último refugio... su final.


Toma de Konigsberg. El ejército austriaco a las órdenes del general Ernst von Laudon, dispuesto para la batalla. Invierno de 1743.


Las tropas de von Laudon cruzan Tannenberg en diciembre.

Las componen más de 1000 soldados de mi Imperio; seis regimientos de línea, dos baterías de morteros, la guardia personal del general y la élite de mis tropas húngaras, dos regimientos de granaderos y otros dos de húsares de Hungría.

A las afueras de Konigsberg aguarda el comandante prusiano.

Son mil hombres dispuestos a defender los últimos vestigios del honor de su monarca; cinco regimientos de línea, dos baterías de artillería montada, una unidad de granaderos, dos regimientos de freikorps y una unidad de caballería ligera bosnia.

Dispongo a las tropas. Von Laudon ordena formar una gran línea de infantería, con los granaderos ligeramente retrasados, las baterías dispuestas en montículos a ambos lados del frente y la caballería húsar cubriendo los flancos.

Las tropas prusianas avanzan hacia mí, seguras de que su única opción es vencer aquí… o caer para siempre.

"¡MORTEROS! ¡FUEGO A DISCRECIÓN!"

Mis modernos morteros comienzan a vomitar su fuego, aunque el terreno irregular aminora los impactos en los negros uniformes que avisto en lontananza.

Mi voluntad es clara. El Reino de Prusia debe perecer este día.

Las tropas prusianas se acercan templadas aun tras verse diezmadas por mis proyectiles.


Toma de Konigsberg. El ejército prusiano avanza firme por el campo de batalla para oponerse a mis tropas. Invierno de 1743.


Se apostan frene a mi infantería… y comienzan a disparar.

Me doy cuenta de mi grave error táctico, los prusianos se encuentran en un terreno ligeramente más elevado que mis tropas, lo que les permite alcanzarlas sin obtener respuesta.

Inmediatamente doy orden de avanzar para ponerlos a distancia de tiro.

"¡DISPAREN!"

La pólvora invade el centro del campo de batalla, fusil contra fusil.

Entonces me doy cuenta, la artillería montada enemiga se mueve hacia una gran colina en el flanco derecho, desde donde podría dominar el campo de batalla.

Envío a mis húsares húngaros.

Pero algo sucede… los viles traidores bosnios acuden a proteger su artillería. Sin ser rival para mis húsares son rápidamente exterminados y sus baterías quedan a merced de mis hombres. Mando callar esos cañones, sin piedad.

En el centro el combate no es de mi agrado.

Mis hombres caen a decenas, acribillados por los superiores fusiles prusianos. Temo lo peor.

El centro de mi línea se desmorona. Mis hombres comienzan a huir. Dos regimientos se desbandan.

"¡NO HUYÁIS! ¡SOIS SOLDADOS DEL EMPERADOR!"

Conmocionados por el olor a sangre, las heridas y sus compañeros muertos, mis hombres no atienden a los gritos de von Laudon.

Los prusianos avanzan sobre el hueco central dejado por mi tropa, y mis húsares están demasiado lejos para asaltar su flanco a tiempo…

"¡GRANADEROS! ¡ADELANTE!"

Mi línea de reserva, dos regimientos de granaderos húngaros, ocupan prestos la brecha. Toman por sorpresa a los prusianos que avanzan.

Las granadas salen de sus fuertes brazos con certera puntería. Los prusianos comienzan a caer.

"¡CARGAD! ¡POR EL IMPERIO! ¡POR AUSTRIA!"

Fusil en mano mis gigantes húngaros se estrellan contra la línea prusiana.

A ambos flancos, la infantería de línea que no ha huido retoma la iniciativa, volviendo a luchar con el tesón que saben que su Emperador espera de ellos.

Envuelvo al enemigo por doquier.

Mis húsares, tras aniquilar la artillería prusiana, vuelven al centro del campo, cargando contra la retaguardia enemiga.

El comandante prusiano manda tocar a retirada.

El camino a Konigsberg está despejado.


Toma de Konigsberg. Húsares de Hungría aniquilan a la artillería montada prusiana. Invierno de 1743.


La vieja capital de Prusia oriental se rinde en los días siguientes. Mis hombres desfilan triunfantes.

Mi viejo enemigo Federico de Prusia es tomado prisionero. Con él termina mi desafío en Europa. Es juzgado culpable por traición a su Emperador y condenado a muerte.

Conmuto la pena por el destierro para él y sus descendientes.

Es conducido por mis tropas hasta el mar, donde parte humillado al exilio en la corte del Zar de Rusia.

La humillación militar… Ese es el único destino que pueden esperar quienes osan oponerse a mi Voluntad. La Voluntad del Emperador de Austria.


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Vie 28 Ago 2009, 01:01

Actualizado!

Próximamente... los dos últimos capítulos king2


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Sir Rekar el Vie 28 Ago 2009, 01:07

impresionante me lo acabo de leer todo y es mejor leerlo mientras escuchas la musica de los links Very Happy


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Sáb 19 Sep 2009, 17:39

Capítulo IX. Punto final.


Tras rodear la capital polaca por el norte y cruzar el Vístula, el ejército al mando del anciano y veterano general Eugen von Savoyen marcha hacia la batalla definitiva.

Al grueso del ejército polaco lo aniquilé en Cracovia, sin embargo aún queda un bastión mucho más difícil de tomar.

Los Granaderos de la Guardia Real de Polonia. La élite entre las élites de las tropas polaco-lituanas.


Batalla de Varsovia. Granaderos de la Guardia, la vanguardia polaca, acuden al encuentro de las tropas imperiales de Austria. Verano de 1744.

BATALLA DE VARSOVIA


Formando en amplias filas, von Savoyen despliega a sus hombres, los dos regimientos de la guardia imperial al centro, flanqueados por cuatro de infantería de línea, y tras ellos dos unidades de granaderos como refuerzo, una batería de morteros en una colina del flanco derecho, y ambos extremos húsares húngaros.

En esta ocasión me cuido de no repetir errores pasados, no hay terreno más elevado que el de mis tropas a distancia de fusil.

El suelo comienza a vibrar, los verdes prados de Polonia tiemblan al paso de la marea roja que conforma el ejército polaco. Granaderos de la guardia, húsares alados, artillería de 24 libras,…

Miguel I sabe que en este campo de batalla, frente a su capital, se dirime el destino de su corona.

Doy orden de mantener la posición.

"¡NI UN PASO ATRÁS! ¡ESTA NOCHE LA PASAREMOS EN VARSOVIA!"

Sus tropas avanzan, marchan seguros al paso marcado por las melodías militares de Polonia y Lituania.

Observo como la caballería alada enemiga se lanza contra mi flanco derecho, a por mi artillería, que dispara sin cesar sus morteros contra la marea roja que se acerca a mi posición.

Mando a mis húsares húngaros que carguen contra la caballería polaca y salven así mi artillería y mi flanco derecho.

La escaramuza termina en desastre, húsares austriacos y caballería alada polaca se estrellan en el flanco de la batalla, mientras el grueso de ambos ejércitos marcha hacia el centro.

El combate es desigual, pese a tratarse de mi mejor caballería no son rivales contra los alados enemigos. Parecen demonios salidos del mismísimo infierno. Mi caballería es aplastada y mi flanco derecho comienza a ser hostigado por Polonia.

En el centro ambas líneas se ponen a distancia de tiro y comienza el fuego cruzado.

El ruido de las descargas y de los coroneles gritando a sus hombres en el centro de la batalla es ensordecedor.

Vibro ansiando la victoria.

"¡MANTENED LA LÍNEA! ¡DISPARAD!"

Sólo tengo una ventaja contra la poderosa guardia de granaderos polaca, y es mi superioridad numérica. Más hombres son más disparos y a esa distancia es difícil fallar. Von Savoyen da orden de debilitar a la infantería a disparos tanto como se pueda antes de calar bayonetas.


Batalla de Varsovia. La guardia real de Austria resiste la embestida polaca en el centro del campo de batalla. Verano de 1744.


Mis guardias reales son diezmados sin cesar por los fusiles polacos, pero hacen gala de su merecido honor, defienden el centro del campo hasta el último suspiro. No retrocederán. No dejarán que el enemigo dé un solo paso hacia su Emperador, al que han jurado proteger con sus vidas o muertes.

"¡CARGAD!"

Contemplo a mis hombres cargar fusil en mano, gritando cual nuestros ancestros germánicos mientras arrollan a los polacos; su sangre se confunde con sus rojos ropajes, pero no hay duda de que están heridos… su moral sobre todo.

Una bala perdida de una de mis unidades de granaderos ha alcanzado a su comandante. Aun desconcertados, no huirán, siguen luchando inspirados por los militares más veteranos de sus tropas de élite. Para mis hombres entonces queda claro que ya sólo queda una opción: vencer o morir.

"¡LUCHAD POR EL EMPERADOR! ¡ACABAD CON TODOS!"

Las bayonetas se introducen en los cuerpos de unos y de otros cual tenedor en la fría carne.

Los hombres caen por doquier. Mis tropas comienzan a rodear al enemigo, pero todas sus tropas son la élite de los ejércitos de Polonia, su último bastión. ¡No ceden!

Entonces sucede.


Batalla de Varsovia. Húsares alados de Polonia-Lituania arrasan el flanco del ejército austriaco. Verano de 1744.


Tras destrozar a mi artillería y arrasar mi flanco derecho los húsares alados polacos marchan al galope hacia el centro de la batalla.

Van a cargar contra la retaguardia de mi tropa.

Si lo consiguen todo habrá sido en vano. Mis hombres no podrán luchar en dos frentes. Necesito ganar tiempo para que derroten antes a la infantería enemiga. ¿Pero con qué? No tengo más tropas.

"¡NO PERDERÉ ESTA BATALLA! ¡SEGUID A VUESTRO GENERAL! ¡POR AUSTRIA! ¡POR DIOS! ¡Y POR EL IMPERIO! ¡CARGAD!"

Eugen von Savoyen, mi fiel amigo. Aún más anciano que yo, el fuego de sus ojos parece brillar de nuevo como cuando era el joven comandante al mando de la guarnición de Viena asediada por los turcos.

Se lanza a una muerte segura. Desde la colina de vigía manda tocar la marcha de carga mientras lidera a su guardia personal contra el flanco de la arrogante caballería alada, que reacciona con incredulidad primero al ver a un anciano al frente de sólo cincuenta hombres a caballo; con desesperación después, al ver la furia y la fuerza de sus sables.

El tiempo está ganado. Toda la infantería enemiga se bate en retirada.

Mis granaderos y mis soldados de línea supervivientes dan media vuelta sin apenas esperar a retomar aire.

Ansían salvar a su amado general.

Pero ya es tarde para él. Yace inerte bajo su leal corcel de guerra.

Sus hombres, mis soldados, exterminan a los lanceros alados supervivientes con todo el odio de quien ha perdido a un padre dolorosamente.

La victoria es mía, amarga y gloriosa al mismo tiempo.

El Príncipe Eugen von Savoyen ha dado su vida por el Imperio. El protector de Austria cuando los otomanos llegaron a asediar Viena, el conquistador de los Balcanes, el primer general cristiano en ascender victorioso en Estambul desde hacía incontables siglos. El héroe de Austria y de toda Europa civilizada.

Apenas puedo llegar a imaginar cuan elevados festejos ordenaré hacer en su nombre, para despedir a mi más leal y valioso comandante, que parte ya a reunirse merecidamente con el Altísimo, quien sin duda será capaz de recompensarle con la paz ganada por una vida dedicada a servir a la Santísima Fe y a Mí, el Emperador que la salvaguarda y representa.


Batalla de Varsovia. Refriega entre soldados de línea austriacos y granaderos de la guardia real polaca. Verano de 1744.


VICTORIA TOTAL


Durante el año siguiente recorro todas las nuevas posesiones del este de mi Imperio.

Leópolis, Danzig, Konigsberg,… Varsovia. En todas soy recibido al unísono por los compases victoriosos de las marchas imperiales y de los estandartes de la Casa de Habsburgo.

En Varsovia dicto la disolución de la monarquía de Polonia-Lituania, el embajador de Miguel II acata mis dictados cual vulgar escribano. No tiene otra opción.

Su rey se refugia en Minsk, lugar que decido dejarle gobernar junto a toda la región de Bielorrusia.

Los restos de sus antiguos dominios, incluyendo Lituania, son anexionados definitivamente a mi Imperio.

Los festejos se extienden a lo largo y ancho de todo el inmenso Imperio de Austria, de dimensiones tan desconocidas para mis contemporáneos como lejano es ya el Imperio de los Romanos.

Yo, anciano y desgastado de los años, temeroso de la muerte, orgulloso de las victorias y devoto del recuerdo a los amigos y súbditos caídos en mi nombre, me retiro a descansar.

Hoy, por fin en tantos años, puedo decir que duermo tranquilo.

Soy ya el Emperador de Europa.


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Sir Rekar el Sáb 19 Sep 2009, 17:46

increible final hay que decir que tienes un grandisimo talento
pobre Eugen...


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Sáb 19 Sep 2009, 18:06

Mil gracias Sir Rekar!

Aún me queda por publicar un pequeño epílogo a modo de cierre, en un rato Wink


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Sáb 19 Sep 2009, 19:58

Capítulo X. Réquiem.


Tengo 86 años de edad. Pocos de mis leales súbditos pueden soñar con alcanzar esta edad y, sin embargo, todos extrañarán a su Emperador ahora que siento que Dios me llama a su lado.

Sé que mi hija Isabel será una gran Emperatriz y Archiduquesa de Austria.

Su condición de mujer le ha obligado a exigirse mucho más que cualquier príncipe, pero su coronación está asegurada y la lealtad de mi gobierno a su persona, con el Canciller imperial von Sinzendorf a la cabeza, es indiscutible.

A ella le entrego el Imperio de Austria en la época más dorada de los Habsburgo. Desde Berlín a Estambul, de Vilna a Milán, he hecho que se extiendan los gloriosos brazos de Viena.

Mi gratitud hacia el Altísimo es inmensa por haberme elegido como su más fiel siervo para llevar a cabo la santa misión que a nosotros, los Habsburgo, nos corresponde por Santo Derecho en este Mundo.

Ahora… muero con la satisfacción de haber realizado en mi vida la más grande empresa que puede acometer un hombre…

He forjado un… IMPERIO.

Leopoldo de Habsburgo. Emperador. Archiduque de Austria. Rey de Bohemia, de Hungría, de Prusia y de Polonia. Príncipe de Constantinopla. Duque de Milán.




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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Sir Rekar el Sáb 19 Sep 2009, 21:52

buen final
por cierto todo lo que contaste era de una partida real no?
esperemos que le vaya bien a la nueva emperatriz Isabel Razz


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Re: Diario de un Habsburgo

Mensaje por Arius el Sáb 19 Sep 2009, 22:01

Así es. Todo ha sido una partida real, no falta de problemas, porque antes del verano el propio Empire me fulminó el save (que llevaba ya bastantes turnos sin asegurarlo aparte) y del enfado dejé de jugar. Pero hace unas semanas retomé la partida con una partida guardada anterior y desde ahí continué.

Las imágenes de las batallas igualmente se corresponden con esas mismas batallas que están narradas.


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